La Industria Licorera de Caldas (ILC) es la única empresa licorera, en el planeta Tierra, que añeja licor en barriles fabricados con madera de Roble Blanco colombiano (Quercus humboldtii), un árbol protegido, amenazado y endémico de Colombia.

Como el aprovechamiento de la especie Quercus humboldtii fue prohibido por las resoluciónes 316 de 1974 y 1408 de 1975 del INDERENA, las industrias licoreras -exceptuando únicamente a la Industria Licorera de Caldas- usan barriles de Roble Blanco americano (Quercus alba) fabricados con madera cultivada en los Estados Unidos.

Como si las resoluciones del INDERENA no fuesen suficientes para disuadir a la ILC del uso del Quercus humboldtii, la mayoría de las Autoridades Ambientales Regionales han declarado la veda en sus jurisdicciones, entre ellas:

CORPOCALDAS (resolución 0810 de 1996)
CORPOURABÁ (resolución 76395 de 1995)
CORANTIOQUIA (resolución 3183 de 2000)
CORPONOR (resolución 0208 de 1999)
CARDER (resolución 0177 de 1997)
CORTOLIMA (acuerdo 010 de 1983)
CORPORINOQUÍA (resolución 0687 de 1997)
CMDB (resolución 1986 de 1984)
CAM (acuerdo 007 de 2009)

A pesar de lo anterior, desde el 20 de enero de 2006 hay un detalle que agrava los hechos: ese día el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial expidió la resolución 096, que reza así en su Artículo Primero: "Establecer en todo el territorio nacional y por tiempo indefinido la veda para el aprovechamiento forestal de la especie Roble (Quercus humboldtii)".

Durante 35 años, contados a partir de la expedición de las resoluciones del INDERENA, la ILC ha implementado una política de compras de barriles y otros artículos, incluidos souvenires, que no se ajusta a la ley, puesto que son fabricados con madera de la especie Quercus humboldtii, vedada, amenazada y endémica; la ILC incurre en la violación de las vedas del Roble por omisión, cuando no solicita a sus proveedores el cumplimiento de la ley; y por acción, cuando sí admite en sus instalaciones artículos fabricados con madera ilícita.
La Licorera se enriquece ilegalmente con las plusvalías del Roble, gracias al exclusivo sabor que obtienen los rones tras el añejamiento en barriles de Quercus humboldtii.
La empresa diluye su responsabilidad a través de terceros, a quienes les determina el uso de una madera específica, pero ilegal; respaldada en las pólizas de seguros la empresa transfiere sus deberes.
En otras palabras: ¡La Industria Licorera de Caldas está contratando la violación de la ley!

Para el desarrollo del “Plan Estratégico” y la rutinaria renovación de los barriles más antiguos, la ILC tiene como meta la adquisición de 127.000 barriles nuevos, elaborados con madera fresca de Roble Blanco colombiano, Quercus humboldtii.
El programa de compra de los barriles de Roble se está ejecutando en la actualidad para cumplir con ese “Plan Estratégico”, que en su “Proyecto Estratégico No 3.9” resuelve “almacenar una mayor cantidad de alcohol tafias (Barriles y sus respectivas estibas)” y pretende el objetivo de “embarrilar 12’000.000 de litros de tafias en un tiempo de un año”.
Para embarrilar las tafias la ILC usa barriles de Roble. Cada barril tiene capacidad para añejar 220 litros de alcohol o tafia, por lo que, según el “Proyecto Estratégico No 3.9”, se necesitarían 54.545 barriles de Roble nuevos “en un tiempo de un año”.

El 28 de mayo último la empresa ratificó o ¿amenazó?, a través de comunicado de prensa, que aumentará en 100.000 unidades el inventario de barriles fabricados con la madera de la especie Quercus humboldtii.
¡Cien Mil Barriles! y el Roble moribundo. Aunque ha pasado desapercibida para las autoridades y la ciudadanía, esa escandalosa noticia acercará a la extinción a esa preciosa especie protegida por la ley; que en el año 2.007 fué declarada amenazada en la categoría vulnerable (VU) y que es endémica de Colombia  y el único Roble sudamericano.
Resulta que para fabricar esos 100.000 barriles es necesario talar unos 16.667 Robles centenarios, de la especie Querdus humboldtii.
Además, la Licorera está reemplazando otros 27.000 barriles que cumplen el ciclo de vida útil en el transcurso de los próximos 5 años, para los que se requiere derribar otros 4.500 Robles; serán saqueados ¡21.167 Robles!, que corresponden a la desaparición de 846 hectáreas de bosque natural.
Otra perla, desde el año 2.005 la ILC ha comprado, según su portal de internet, al menos 24.307 barriles, para los que fué necesario eliminar ¡4.051 Robles!. Perdimos un área de 162 hectáreas de bosque natural que las futuras generaciones no podrán disfrutar.
Hago énfasis en que el “Plan Estratégico” de la Licorera, aprobado el 3 de diciembre de 2008, se está consumando en estos momentos y esa ”estrategia” requiere, durante este año 2009, del aserrío de 9.091 Robles vedados y la pérdida de 363 hectáreas de bosques naturales.

Recapitulando, el número de árboles que la Industria Licorera de Caldas necesita, entre los años 2.005 y 2.014, asciende a la increíble cifra de 25.218 Robles; 1.008 hectáreas de bosques que nunca podrán recuperarse porque, entre otras razones, el ciclo de corte de los Robles es de 79 años.., pero para añejar licores deben tener más de 95 años y solo sirve el duramen del árbol. Aunque furtiva, la ILC es la mayor amenaza contra la especie, pues lleva 35 años depredándola.

Los daños a la comunidad y a la especie son irremediables y se amplificaran, debido a que la expoliación masiva de los Robles se realiza con practicas estilo minería, pues el bosque natural es arrasado sin contemplaciones; perjudicando no sólo a la flora, la fauna y los recursos hídricos del lugar, sino también y más grave aún, a la población aledaña, a quienes se les priva de los beneficios paisajísticos, ambientales, sociales y económicos que les proporcionan los Robles y el bosque.
Las malas prácticas forestales desplazan seres humanos..., en todo caso, las calamidades se acentuaron desde que la ILC asumió como “estrategia” aumentar la capacidad de almacenamiento, sin contemplaciones ante la ley.

En el imaginario de ambientalistas, científicos, artistas, o simples admiradores de los árboles como el suscrito, unas selectas especies, entre ellas el Roble, gigante de los bosques, son las más estimadas (como las ballenas entre los mamíferos, por ejemplo). Estas especies congregan las buenas voluntades colectivas y para protegerlas se les declara en amenaza y son vedadas por las autoridades.

Mientras tanto, la “estrategia” de la ILC pretende que si el asunto no se menciona, el problema no existe. La empresa resolvió ignorar las normas para conseguir sus objetivos y ocultar lo injustificable: que es una Empresa Comercial del Estado y que destruye masivamente el Roble, Vedado, Amenazado y Endémico, para producir una bebida que en la etiqueta expresa advertencias contra la salud.

Según parece, no solo la biodiversidad Colombiana está siendo destruida por la “estrategia” de la ILC, sino también la de otras naciones. Los robledales son un importante refugio de 154 especies de aves migratorias de larga distancia, que se reproducen en la Zona Templada del Norte y que llegan a Colombia para hibernar, 31 de ellas son consideradas como de “Preocupación para la Conservación” (Birds of Conservation Concern, BCC) en Estados Unidos. 
Resulta irónico, que mientras la ILC exporta bebidas alcohólicas a un pais que protege la biodiversidad, ¡también destruye los bosques que la amenazada avifauna de esa nación necesita en Colombia!

Aunque no es la única, sí quiero destacar una inquietud: ¿La Industria Licorera de Caldas puede demostrar que la madera para sus barriles no esta siendo expoliada de los Parques Nacionales Naturales de Colombia?

No deseo extenderme con mi apología de nuestros inmensos, en todos los sentidos, Robles; pero es un deber contarle a la comunidad sobre las prácticas de esa empresa del Estado contra una especie protegida e irreemplazable..., y para evitar mayores daños...